domingo, 30 de noviembre de 2014

ARTE COMO CONTRAPODER

La Literatura es la expresión de la Sociedad, como la palabra es la Expresión del Hombre.

Louis BONALD, Législation Primitive, 1802

De la cita de Louis Bonald, podríamos deducir que la literatura y, por extensión, el arte, significa una respuesta social y natural, el resultado, el efecto o consecuencia de un determinado contexto social que, al mismo tiempo, engloba parámetros de orden político, económico y religioso.


 En primer lugar y en concreto, nos situaremos en un contexto histórico muy concreto: la primera mitad del siglo XX, sin perder de vista sus antecedentes inmediatos, así como sus consecuencias.
El siglo XX es la época del despertar, el siglo de la tecnología y la ciencia; sin embargo, se trata también del siglo de las grandes guerras que determinarán, por una parte, el devenir político-social de la sociedad y, por otra parte, el camino que tomarán los movimientos artísticos surgidos en esta época, fuertemente implicados en los movimientos políticos más contestatarios, subversivos y activos.
A este respecto, resulta muy interesante y enriquecedor, estudiar de qué manera y en qué medida los ámbitos de la sociedad y del arte interactúan, se relacionan y se retroalimentan recíprocamente. 




En segundo lugar, resulta capital detenerse en la relación entre el arte y la política. Entendemos que el artista puede relacionarse con un movimiento político en cuestión de dos formas. Por una parte, señalamos el hecho de que la corriente política puede absorber y apoderarse de la obra de un artista. Esta es la relación que se establece, por ejemplo, en el caso de la cartelería propagandística bélica, donde el artista, más o menos comprometido con su contexto, utiliza su habilidad como mera herramienta de difusión de ideas, directrices o consignas.
De este fenómeno, los surrealistas supieron hacerse eco y el 23 de noviembre de 1951, Adrien Dax publicó en Le Libertaire un interesante artículo en el que, entre otras cosas, señalamos:


Por otra parte, señalamos una actitud opuesta; se trata del autor comprometido con su contexto, su evolución, el artista responsable y protagonista de su presente y de su futuro que decide poner su obra al servicio de su ideología política, considerándola como una herramienta de cambio, de lucha y de contrapoder.


El dadaísmo fue más un movimiento de agitación que un movimiento artístico. Dada proclamó el anti-arte, no para destruir el arte, sino para acabar con la conciencia de un mundo que había desaprobado su presunta sensatez. Las intenciones de Dada no fueron artísticas, y el hecho de que se manifestara con ayuda de medios artísticos, representando la negación de los medios y las normas estéticas de los mismos, se debe, probablemente, a que fueron artistas quienes iniciaron esta rebelión.
Sólo un arte desprovisto de toda lógica, podría ser el reflejo de una época en la que los valores de la razón han sido eclipsados. Es DADA, es el anti-arte, el anti-orden, la anti-estética... la antítesis total y absoluta.


A principios del siglo XX, la jóven generación de Zúrich, de formación literaria, musical, artística e intelectual, rechaza la gran guerra que amenaza a la civilización europea.
El uno de febrero de 1916, nace el Cabaret Voltaire, donde Hugo Ball, Huelsenbeck, Janco, Taeuber, Arp... ponen en escena sketches sin sentido, improvisan poesías onomatopéyicas, interpretan danzas bizarras, tocan músicas extrañamente paradoxales... el efecto producido en el público  es el de la provocación extrema: el rechazo de toda estética y de toda técnica es proclamado como la única posibilidad de espresión artística. 
En 1918, Tristan Tzara redacta el Manifiesto Dada "para mostrar que juntos se pueden hacer acciones opuestas, con una única respiración fresca"

El Dadaísmo acaba de nacer y, con él, un nuevo espíritu de revuelta sin precedentes que se expandirá por toda Europa y que significará, además, el impulso definitivo que el Surrealismo necesita para terminar de definirse como movimiento autónomo e independiente.


El surrealismo, por su parte, jugará un papel sin precedentes en los ámbitos de la historia, la filosofía y la literatura, entendida como herramienta de lucha. Primando el poder del subconsciente, el sueño, el azar, la supresión de normas opresoras de la creación artística y libre, conoceremos un movimiento increíblemente fértil en todas las facetas de creación artística



El movimiento Surrealista tiene por objetivo encontrar la unidad perdida de un mundo descompuesto y deshecho por los horrores de la Gran Guerra. Intenta de dar a la poesía y a la inspiración los plenos poderes del lenguaje, sin preocuparse de la forma, ya que "el lenguaje ha sido dado al hombre para que haga de él un uso surrealista". El Surrealismo sueña, por tanto, con una sociedad libre y renovada, con un mundo donde el amor, la libertad y la poesía reinen. 
La escritura automática, entre otras técnicas desarrolladas por el Surrealismo, pone al servicio de la producción literaria posibilidades creadoras sin precedentes y con alternativas infinitamente ricas, como el pensamiento humano. Esta técnica ha dado lugar a nuevos campos semánticos, así como a nuevos procedimientos expresivos. El Surrealismo puede caracterizarse por el valor acordado a lo irracional y al azar, en tanto que elementos fundadores del arte; sin embargo, hay que señalar que el valor otorgado al inconsciente no implica la desconsideración de las facultades conscientes, si no, la desaparición de su hegemonía. 

Dado que el Surrealismo se funda sobre el inconsciente, el sueño, el libre curso del pensamiento, la asociación libre de ideas, la libertad en sí misma... no podrán existir dos representaciones artísticas iguales, de la misma manera que no hay dos espíritus idénticos; he aquí la amplitud surrealista, he aquí la grandeza de Los campos magnéticos.
Y he aquí, paradójicamente, la extrema grandeza de esta obra, en el momento en el que, precisamente, dos almas unidas por el mismo sentimiento se ponen de acuerdo para crear juntas.

Más sobre Los Campos Magnéticos

Nos interesamos por las implicaciones políticas de ambos movimientos, principalmente. Históricamente, el Dadaísmo ha sido vinculado al Anarquismo, mientras que el Surrealismo, por su parte y, debido a la implicación política demostrada de la mayoría de sus componentes, se ha relacionado con el Comunismo. Sin embargo, tendremos la oportunidad de ver cómo, a lo largo de la historia y de la trayectoria artística del surrealismo, el movimiento se desvincula poco a poco del ideario comunista para abrazar, por convicción personal, ideológica y artística, al anarquismo, dando lugar a una forma de arte al servicio de la política.


MÁS SOBRE DADA:
- Ready-Mady: Fontaine de Duchamp: http://laperraextremena.blogspot.com.es/2013/01/fuente.html
- Fotografía de Man Ray: http://laperraextremena.blogspot.com.es/2012/11/la-subversion-de-limage-man-ray.html

MÁS SOBRE SURREALISMO:
-Primer Manifiesto del Surrealismo (Entrada sólo en francés): http://laperraextremena.blogspot.com.es/2012/01/premier-manifeste-du-surrealisme.html
- Cadáver Exquisito: http://laperraextremena.blogspot.com.es/2012/11/el-cadaver-exquisito-bebera-el-vino.html

BIBLIOGRAFÍA DE INTERÉS:
- Surrealismo y Anarquismo; Plinio Augusto Coelho
- Surrealismo, Eros y Política; Alyce Mahon
- L'Image au Service de la Reévolution; Michel Poivret

La Perra


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