miércoles, 28 de mayo de 2014

Viridiana

“Las imágenes se encadenaron en mi cabeza, unas tras otras, formando una historia. Pero nunca tuve la intención de escribir un argumento de tesis que demostrara, por ejemplo, que la caridad cristiana es inútil e ineficaz. Sólo los imbéciles tienen esas pretensiones.”


Luis Buñuel

Luis Buñuel (1900-1983) es un cineasta español cuya actividad surrealista se sitúa, según el Diccionario abreviado del Surrealismo, entre 1928 y 1932, comprendiendo, por una parte, tres emblemas de la cinematografía surrealista: Un perro andaluz (1929), La edad de oro (1930) y Las Hurdes, tierra sin pan (1933) y dejando de lado, sin embargo, otras obras como La vía láctea (1969), El ángel exterminador (1962) o Viridiana (1961). 

Luis Buñuel, por Man Ray
La película Viridiana, es una adaptación libre de la novela Halma, continuación, a su vez de Nazarín, de Benito Pérez Galdós. La cinta fue estrenada en 1961 en Méjico. Tras la première, la obra fue duramente criticada, tachada de “sacrilegio y blasfematorio” por parte del Vaticano y prohibida en España hasta el 9 de abril de 1977, el mismo año en el que el PCE fue reconocido.
La elección del título, la explicó Buñuel en estos términos:

"Es una religiosa franciscana, de la Edad Media-explicó Buñiel a Georges Sadoul- y ella ha inspirado, en Méjico, un cuadro al pintor Echave. Él la representó contemplando los atributos de la Pasión: la cruz, la corona de espinas, los clavos, etc. El nombre de Viridiana me sedujo también porque me parecía un título muy anti-comercial."



En el Segundo Manifiesto Surrealista (1930), el cine se definía como una de las actividades surrealistas mayores, junto a la escritura y la pintura. Podríamos preguntarnos sobre las prácticas surrealistas en las salas de proyección o sobre los recursos que el cine ofrece como estimulante de la imaginación. Sin embargo, a pesar de la idea del carácter naturalmente surrealista, inherente al cine, en razón de su cercanía con el sueño y de ejemplos evidentes, como Un perro andaluz  o La Estrella de Mar, el cine, como verdadero medio de transmisión surrealista ha sido puesto en duda. El principal argumento encuentra su razón de ser en el hecho de que la técnica cinematográfica está lejos de poder conseguir el automatismo al que si puede llegar el lenguaje. Si bien es cierto que el cine podría haber sido la expresión ideal del surrealismo, todo automatismo psíquico necesita un instrumento para ser transcrito y, por tanto, existir concretamente, la adecuación entre el pensamiento surrealista y su puesta en forma constituiría, irremediablemente, una traición que podría haber sido solventada si la técnica se revelara más flexible y hubiera permitido más espontaneidad. 



Sin embargo, aunque Viridiana no se incluya en lo que formalmente denominaríamos como etapa surrealista de Buñuel, sus temas principales dan testimonio de todo lo contrario.
Buñuel se recrea en la bestialidad humana, en la hipocresía de la Iglesia, en su caridad más perversa y en la crítica a la sociedad burguesa. Bucea en el fetichismo más feroz y oscuro del hombre, entreteniéndose en pies y piernas desnudas, perfilando el incesto y pasando de puntillas sobre el travestismo más obsceno, a través del vestido de la esposa muerta.


La famosa escena donde los mendigos toman el salón de los señores para celebrar una cena, emulando la última cena de Cristo, constituirá siempre un acto de revelación y provocación recordada por todos.


Se han hecho muchas interpretaciones sobre la última escena, que no corresponde con el guión original, donde Viridiana aparece jugando al tute junto a su primo y la sirvienta. Una de ellas apunta a la unión, mediante el juego, de la Iglesia, la Burguesía y el pueblo en una burda alianza de poderes e intereses. Sin embargo, existe una interpretación más acertada, según la que Buñuel haría una sutil alusión a un trío sexual en el que se verían envueltos estos tres personajes. A este respecto, Charles Tesson explica:
« ...en español, « jugar al tute », significa también: « follar », « echar un polvo ». Por otra parte, en la historia de la pintura, las escenas de partidas de cartas donde juegan tramposos concupiscentes (El tramposo de Georges de la Tour) están llenas de mensajes eróticos. “ 


En cualquier caso, Buñuel se revela, una vez más, como un cineasta original y crítico, en el que podemos entrever, con cada escena, su fascinación por lo oscuro del espíritu humano, sus pasiones más oscuras y febriles, así como su formación surrealista. Viridiana se presenta, por tanto, como una película transgresora y sombría, una crítica cruel a los más crueles entresijos del hombre y como uno de los emblemas del cine…surrealista.





La Perra


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