jueves, 29 de noviembre de 2012

La palabras me han cogido de la mano

Le roman inachevé, L.ARAGON, 1956.



« Si je tourne mes yeux ver ces heures premières
Je ne reconnais plus à leurs gestes déments
Dans l’affolement des lumières
Ceux que nous fûmes un moment »[1]

"Si vuelvo mis ojos hacia esas horas primeras
ya no reconozco sus gestos dementes
en la locura de las luces
aquellos que fuimos en algún momento"


   La obra de Louis Aragon puede caracterizarse por su duración: dura tanto como la vida de su autor. He aquí el motivo de que la obra de Aragon sea también definida por su riqueza, sus cambios y contrastes, así como por su significativa evolución: la actividad literaria ha acompañado a este autor durante toda su vida y es por lo que su obra ha evolucionado al mismo tiempo que su personalidad.
El autor se propone en esta ocasión hacer el repaso de su existencia y procede, por tanto, mediante la exposición de los hechos y las experiencias que han marcado su vida, como es el caso de su infancia, de la Gran Guerra o de su juventud, cuando Aragon abrazaba la aventura surrealista. El desarrolla, de esta manera, un ejercicio de introspección y de reflexión profunda para dar luz a una obra de madurez personal y estética.
Fértil en interogaciones, Le roman inachevé, puede definirse también como una obra plural y abierta, tanto como poema, como antología, como autobiografía. Aragon acumula deliberadamente las cuestiones y contradicciones que lo han acompañado a lo largo de su vida.

Louis ARAGON et André BRETON


Cronológicamente, la obra de Louis Aragon, en su totalidad,  puede dividirse en tres fases o etapas bien definidas. La primera etapa coincide con la juventud del autor y la experimentación con la lengua que entrañaban el Dadaísmo y el Surrealismo; esta etapa podría datarse a partir de 1917 hasta la redacción de Le paysan de Paris (1926). Poco después de su adhesión al Prtido Comunista, que tendrá lugar en 1927, Aragon abandona el grupo surrealista y se involucra en la segunda fase de su producción literaria, dominada por el realismo socialista. Esto explica el carácter militante y comprometido de su obra a partir de los años 30. A partir de 1956, la obra de Aragon se revela más crítica y se funda sobre el estudio metalingüístico. El proceso evolutivo de la obra de este autor, corresponde al pasaje de su vida, su madurez personal y la toma de consciencia sobre el ejercicio literario. 
Desde un punto de vista formal, y si transferimos el esquema precedente al plan de la obra Le roman inachevé, podríamos constatar que se trata del mismo esqueleto conceptual. De hecho, la obra se divide en tres grandes partes que podrían corresponder, a grandes rasgos, a tres bloques temáticos que, al mismo tiempo, podríamos hacer coincidir con tres momentos de la vida del auor, siempre siguiendo una dirección ascendente hacia la madurez. 
Con respecto a la temática, y siguiendo siempre el mismo esquema, los tres bloques temáticos que acabamos de señalar, responderían a una exposición  de temas que seguirán, por su parte, un orden más o menos cronológico. En el primer bloque, el autor comienza con reflexiones concernientes a su infancia y a su juventud, para continuar con pensamientos sobre la Primera Guerra Mundial. Con el título, enormemente significativo, "las palabras me han cogido de la mano", Aragon inaugura la segunda parte temática, comenzando con su experiencia y la relación que mantuvo con el movimiento surrealista y haciendo balance de otro tipo de aspectos que marcaron y determinaron su vida, como es el caso del amor o el desamor, la vida y sus viajes. Finalmente, el autor consagra la tercera parte de su libro a una reflexión más profunda sobre su militancia y su compromiso político, sus esperanzas y sus anhelos, así como su gran amor por su compañera, Elsa.




Se trata, por tanto, de una preciosa obra que mezcla con delicadeza la prosa y el verso, la autobiografía y el autorretrato, con un gran sentido crítico y una sinceridad conmovedora.
Louis Aragon desnuda su alma, tras haberla estudiado y analizado minuciosamente, bajo la luz de las diferentes épocas de su vida, y la muestra arropada por el velo de la  bella escritura que siempre definirá su obra que, como este libro en concreto, está inacabada... o mejor, que no encuentra fin en una de las personalidades más influyentes en el panorama de las literaturas del siglo XX.


[1] ARAGON 1956: 87


No hay comentarios:

Publicar un comentario