jueves, 3 de enero de 2013

Espadas como labios

A l'heure de l'observatoire, M.RAY
 MI VOZ

He nacido una noche de verano
entre dos pausas Háblame te escucho
He nacido Si vieras qué agonía
representa la luna sin esfuerzo
He nacido Tu nombre era la dicha
Bajo un fulgor una esperanza un ave
Llegar llegar El mar era un latido
el hueco de una mano una medalla tibia
Entonces son posibles ya las luces las caricias la piel el horizonte
ese decir palabras sin sentido
que ruedan como oídos caracoles
como un lóbulo abierto que amanece
(escucha escucha) entre la luz pisada



 POEMA DE AMOR

Te amo sueño del viento
confluyes con mis dedos olvidado del norte
en las dulces mañanas del mundo cabeza abajo
cuando es fácil sonreír porque la lluvia es blanda
En el seno de un río viajar es delicia
oh peces amigos decidme el secreto de los ojos abiertos
de las miradas mías que van a dar en la mar
sosteniendo las quillas de los barcos lejanos
Yo os amo -viajadores del mundo- los que dormís sobre el agua
hombres que van a América en busca de sus vestidos
los que dejan en la playa su desnudez dolida
y sobre las cubiertas del barco atraen el rayo de la luna
Caminar esperando es risueño es hermoso
la plata y el oro no han cambiado de fondo
botan sobre las ondas sobre el lomo escamado
y hacen música o sueño para los pelos más rubios
Por el fondo de un río mi deseo se marcha
de los pueblos innúmeros que he tenido en las yemas


 ACABA

En volandas
como si no existiera el avispero
aquí me tienes con los ojos desnudos
ignorando las piedras que lastiman
ignorando la misma suavidad de la muerte
¿Te acuerdas? He vivido dos siglos dos minutos
sobre un pecho latiente
he visto golondrinas de plomo triste anidadas en ojos
y una mejilla rota por una letra
La soledad de lo inmenso mientras medía la capacidad de una gota
Hecho pura memoria
hecho aliento de pájaro
he volado sobre los amaneceres espinosos
sobre lo que no puede tocarse con las manos
Un gris un polvo gris parado impediría siempre el beso sobre la tierra
sobre la única desnudez que yo amo
y de mi tos caída como una pieza
no se esperaría un latido sino un adiós yacente
Lo yacente no sabe
Se pueden tener brazos abandonados
Se pueden tener unos oídos pálidos
que no se apliquen a la corteza ya muda
Se puede aplicar la boca a lo irremediable
Se puede sollozar sobre el mundo ignorante
Como una nube silenciosa yo me elevaré de mí mismo
Escúchame Soy la avispa imprevista
Soy esa elevación a lo alto
que como un ojo herido
se va a clavar en el azul indefenso
Soy esa previsión triste de no ignorar todas las venas
de saber cuándo cuándo la sangre pasa por el corazón
y cuándo la sonrisa se entreabre estriada
Todos los aires azules
No
Todos los aguijones dulces que salen de las manos
todo ese afán de cerrar párpados de echar obscuridad o sueño
de soplar un olvido sobre las frentes cargadas
de convertirlo todo en un lienzo sin sonido
me transforma en la pura brisa de la hora
en ese rostro azul que no piensa
en la sonrisa de la piedra
en el agua que junta los brazos mudamente
En ese instante último en que todo lo uniforme pronuncia la palabra:
ACABA

Vicente ALEXAINDRE, Espadas como labios,  1932

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