domingo, 30 de diciembre de 2012

Lágrimas de cristal

Ralph GIBSON
 Le preguntaron de dónde venía, dónde había nacido... he nacido de un sueño naranja, respondió ella.

- ¿Era un sueño?
- ¿Cómo que un sueño?
- Si, un sueño...el producto de tu imaginación, el reflejo de tu esperanza, de tus deseos más bien...
- ¡Imposible! Etábamos los dos... y era tan real como la luz cálida que entraba por su ventana.
- ¿Y por qué lloras entonces? No hay razón para estar tan triste.
- Riego sus sueños con mi lágrimas, para que vuelva... iría a buscarlo en medio de la noche, le gritaría con mis ojos de cristal si hiciera falta.
- Y... ¿si no vuelve?
- Entonces me sentaré en el borde de la luna y esperaré en silencio... velaré su sueño con mis ojos estrellados.


Despiértate -susurraba ella- No me dejes en la sombra, hace frío aquí...despiértate y llevame al reino de los sueños perdidos, el reino donde nací. 
...Él se despertó... nos hemos reencontrado -dijo él, mientras se perdía en el fondo de la profundidad de sus pupilas...
Estaba atardeciendo.

La Perra
En Paris, 1924 

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