lunes, 12 de noviembre de 2012

EL GUANTE DE FUEGO

Mains, M.RAY, 1935


Donne-moi tes mains pour l'inquiétude
Donne-moi tes mains dont j'ai tant rêvé
Dont j'ai tant rêvé dans ma solitude
Donne-moi te mains que je sois sauvé

Lorsque je les prends à mon pauvre piège
De paume et de peur de hâte et d'émoi
Lorsque je les prends comme une eau de neige
Qui fond de partout dans mes main à moi

Sauras-tu jamais ce qui me traverse
Ce qui me bouleverse et qui m'envahit
Sauras-tu jamais ce qui me transperce
Ce que j'ai trahi quand j'ai tresailli

Ce que dit ainsi le profond langage
Ce parler muet de sens animaux
Sans bouche et sans yeux miroir sans image
Ce frémir d'aimer qui n'a pas de mots

Sauras-tu jamais ce que les doigts pensent
D'une proie entre eux un instant tenue
Sauras-tu jamais ce que leur silence
Un éclair aura connu d'inconnu

Donne-moi tes mains que mon coeur s'y forme
S'y taise le monde au moins un moment
Donne-moi tes mains que mon âme y dorme
Que mon âme y dorme éternellement


Les mains d'Elsa; Louis Aragon


Sin título, M.RAY, 1931



Puede ser que por su delicada belleza, por su  secreto erotismo o por algún simbolismo desconocido, las manos, sobre todo las manos femeninas, siempre han sido objeto de creación plástica y visual para dadaístas y surrealistas.
Numerosos son los ejemplos en los que los artistas sitúan manos en el centro de su obra. En el caso de Man Ray, por ejemplo, las manos siempre han sido un elemento recurrente, fuertemente elocuente y manifiestamente expresivo y evocador. Se trata siempre de manos muy sensuales y femeninas, incluso eróticas, a veces enigmáticas, siempre dispuestas a tocar y a hacer sentir el éxtasis surrealista a quién esté dispuesto a abandonarse. 

Mano; M.RAY, 1931




Uno de los elementos que rocían la obra de André Breton, Nadja, de la que he tenido la oportunidad de hablar varias veces en el marco de este site, es, sin duda, la mano.
Ya, en la portada de la obra, vemos el dibujo que la protagonista hizo de sí misma; se trata de un autorretrato constituido por su cara y una mano.

Dibujo de Nadja, 1927


Siguiendo con esta obra, la mujer protagonista, obsesionada por este elemento, dice que ve una mano de fuego sobre el río.
“(…) la mano también, pero es menos esencial que el fuego. Lo que yo veo es una llama que sale de la muñeca, como así (con el gesto de hacer desaparecer una carta) y que hace de pronto que la mano arda, y que desaparezca en un abrir y cerrar de ojos”.





Esta escena supone una extrema significación si tenemos en cuenta que, un poco antes, el autor habla de un objeto fuertemente evocador: una mano. Efectivamente, la mano evocada por Nadja aparece en el texto y, como podemos ver en  la imagen, “con el gesto de hacer desaparecer una carta”. Esta imagen está en la obra mucho antes de la entrada en escena de Nadja, remarcando su omnipresencia y su voluntad. Sin embargo, la inclusión de esta imagen en el texto no constituye una acción consciente o voluntaria, simplemente se une, una vez más, al deseo de Nadja. De hecho, se trata del guante de Lise Hirtz, una mujer que, además, había enseñado a Breton un cuadro cambiante que le fascinó.

“Recuerdo también la sugestión en forma de juego que  hizo un día una dama, delante de mí, regalando a la “Central Surrealista” uno de sus sorprendentes guantes azul cielo que llevaba para visitarnos en la “Central”, mi pánico cuando la vi a punto de consentir, las súplicas que le hice para que no hiciera nada.”







La mano del guante azul cielo, acompaña el halo surrealista del que hemos sido testigo en representaciones artísticas de todo tipo.
Una vez más, en Nadja, el autor habla de una obra de teatro que le ha conmovido fuertemente por su carácter oscuro, obsesivo, erótico e incluso sádico. Se trata de la obra de P.Palau, La desquiciadas (1921). 65 años más tarde, J.BARATIER hizo una adaptación cinematográfica de la obra con el nombre de La araña de Satén. En una de las escenas, Solange, la protagonista, apaga su cigarro en un cenicero que tiene exactamente la misma forma que la mano con guante de la que acabamos de hablar. (minuto 19:47).


La araña de Satén, J.BARATIER, 1986 

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Ce sont des ployeuses d'échines,
des mains qui ne font jamais mal,
plus fatales que des machines,
plus fortes que tout un cheval
RIMBAUD



Sitios de interés:
  http://www.cinematheque.fr/fr/dans-salles/hommages-retrospectives/revues-presse/baratier/baratier-araignee_satin.html
http://unapizcadecmha.blogspot.com.es/2012/10/man-ray-semblanza-e-imagenes.html
 A.BRETON; Nadja, Paris, Éditions Gallimard, 1964.
  

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