lunes, 19 de noviembre de 2012

El cadáver exquisito beberá el vino nuevo


    Dado que el Surrealismo se funda sobre el inconsciente, el sueño, el libre curso del pensamiento, la asociación libre de ideas, la libertad en sí misma... no pueden existir dos representaciones artísticas parecidas, de la misma manera que no existen dos personalidades idénticas: he aquí la grandeza surrealista; he aquí la grandeza sin límites de sus producciones artísticas.

   El ejercicio de la escritura surrealista debe enriquecer la consciencia poética a partir de una práctica libre. No hay contenido, no hay lógica, no hay forma literaria. Ya no se trata de producir obras literarias, sino testimonios del pasaje de la corriente interna. El "automatismo psíquico puro" consiste en transcribir imágenes asociadas sin ninguna relación lógica aparente; se trata, por tanto, de la manifestación libre y real del pensamiento en sí misma. 

  
   Uno de los pilares fundadores de la ideología surrealista viene determinado por las teorías freudianas y, notablemente, por el valor acordado al inconsciente. A este respecto, la práctica surrealista debe tener en cuenta que el inconsciente desea manifestarse y que hay qe considerarlo, por tanto, como verdadero y absoluto material de trabajo. Freud descubrió y puso de manifiesto una parte del mundo intelectual gracias a la que una nueva corriente de expresión nos permitirá avanzar y sobrepasar las realidades más evidentes.



   Según el Diccionario abreviado del Surrealismo, una de las prácticas más interesantes y enriquecedoras  de creación surrealista, el cadáver exquisito, es un "Juego de papel plegado que consiste en componer una frase o un dibujo por varias personas, sin que ninguna de ellas pueda tener conocimiento de la colaboración o de las colaboraciones precedentes. El ejemplo, convertido en clásico, que ha dado su nombre al juego, es la primera frase obtenida de esta manera: EL CADÁVER- EXQUISITO- BEBERÁ- EL VINO- NUEVO."
   Como he os visto, en su orígen, este juego creativo estaba destinado, sobre todo, a la elaboración de textos; sin embargo, esta práctica pronto se dirigirá hacia la creación pictural y, no pocas veces, las "criaturas" resultantes han podido servir de inspiración a artistas como Miró. 






   La actividad creativa surrealista está desprovista de "todo control ejercido por la razón, fuera de toda preocupación estética o moral". Se trata, por tanto, de un proceso creador en total y completa libertad, de una inspiración creadora que proviene de los límites más ocultos del inconsciente. Las posibilidades que ofrece la surrealidad sobrepasan la lógica, el órden y la razón; se desbordan.



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